Este verano está dejando una imagen que ya empieza a ser habitual: días más largos de calor intenso, noches tropicales y olas de calor cada vez más frecuentes. En España, los registros de los últimos años muestran una clara tendencia hacia veranos más cálidos y episodios extremos más prolongados, una realidad que los expertos relacionan con el cambio climático.
Pero más allá de las altas temperaturas, existe otra consecuencia menos visible y quizá más importante: la presión creciente sobre los recursos hídricos. Cuando aumenta el calor, se incrementa la evaporación, los cultivos demandan más agua y los acuíferos deben soportar una mayor presión. Las precipitaciones son cada vez más irregulares y, cuando se producen, suelen ser más torrenciales, aumentando las escorrentías superficiales, reduciendo la recarga de los acuíferos y elevando el riesgo de daños. Por ello, gestionar bien cada gota deja de ser una opción para convertirse en una necesidad.
En la comarca Requena-Utiel, el agua subterránea constituye un recurso estratégico para la agricultura, ganadería, industria y abastecimiento a la población. La sostenibilidad de la masa de agua depende de mantener un equilibrio entre lo que la naturaleza aporta y lo que la sociedad utiliza.
En este contexto, el regadío no debe verse como un problema, sino como parte de la solución. La agricultura moderna lleva años avanzando hacia sistemas más eficientes, capaces de producir más con menos agua. El reto actual consiste en seguir mejorando esa eficiencia y disponer de información fiable para tomar decisiones cada vez más precisas.
El papel de la digitalización
Ahí es donde la digitalización adquiere un papel fundamental. La implantación de contadores digitales, sistemas de información geográfica, sensores con telecontrol, teledetección satelital y herramientas de seguimiento del consumo permitirá conocer mejor el comportamiento de los recursos hídricos y optimizar su gestión.
Estas actuaciones forman parte de los proyectos impulsados por la Junta Central de Usuarios de la Masa de Agua Requena-Utiel gracias a las ayudas del PERTE del Agua I y II (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica), una iniciativa impulsada con fondos europeos Next Generation y gestionados por el MITECO, orientada a la digitalización, modernización y sostenibilidad en la gestión hídrica de nuestra comarca.
La tecnología no crea agua, pero ayuda a utilizarla mejor. Permite detectar consumos, mejorar la planificación, aumentar la transparencia y disponer de datos objetivos para garantizar una gestión responsable del acuífero. En un escenario marcado por el cambio climático, digitalizar es también una forma de adaptarse al futuro.
Desde la Junta Central de Usuarios de la Masa de Agua Requena-Utiel queremos trasladar un mensaje de responsabilidad, pero también de compromiso. Es importante que todos los usuarios y la ciudadanía en general comprendan que nos encontramos ante un escenario cada vez más exigente. Debemos continuar avanzando en eficiencia, digitalización y ahorro, pero también defender ante las administraciones las inversiones y actuaciones necesarias para reforzar los recursos disponibles.
El futuro de nuestra comarca dependerá no solo de gestionar mejor el agua disponible, sino también de impulsar y consensuar con las administraciones aquellas soluciones que permitan reforzar la seguridad hídrica del territorio a largo plazo, reduciendo la presión sobre el acuífero mediante la incorporación y el aprovechamiento de recursos complementarios.
La labor de la Junta Central de Usuarios resulta clave porque coordina esfuerzos entre administraciones, comunidades de regantes, ganaderos, industria y resto de usuarios para proteger un recurso que es patrimonio de todos. Su trabajo no solo busca cumplir con las obligaciones legales, sino construir un modelo de gestión sostenible que permita compatibilizar desarrollo económico, agricultura y conservación de los recursos hídricos.
Las olas de calor seguirán llegando. Todo indica que serán más frecuentes e intensas. Ante esta realidad, la mejor respuesta no es la resignación, sino la planificación, la colaboración, la innovación y la adaptación. Porque cuidar el agua hoy es garantizar el futuro de Requena-Utiel mañana.
La adaptación al cambio climático ya no es una opción. Es una responsabilidad compartida y una oportunidad para construir una comarca más resiliente, competitiva y preparada para las próximas generaciones.